Terapia Ocupacional e Hidroterapia, de la clínica a la docencia

“La terapia acuática se utiliza como una herramienta para tratar una amplia variedad de patologías. En este aspecto los terapeutas ocupacionales son cada vez más conscientes de los beneficios del tratamiento en el agua.”
“Hoy en día hay bastante población, incluso de la misma profesión, que no entiende la justificación de nuestra intervención en este medio.”

Estas líneas las escribía yo hace 9 años, cuando trataba de explicar a la gente, o a otros terapeutas, que el agua si era área de nuestra intervención.

Existe una amplia variedad de métodos en los que se utiliza el agua para mantener y restaurar la salud. La hidroterapia se define como “el uso de agua para revitalizar, mantener y restaurar la salud.”
La hidroterapia como tal incluye saunas, baños de vapor, baños de pies, baños de asiento y la aplicación de agua caliente y fría en la parte del cuerpo a tratar. De echo, si vamos  a los inicios de la hidroterapia, se dieron gracias a un granjero, al fijarse este cada tarde durante varias semanas cómo un ciervo acudía a una fuente; Este introducía su pata para curarse una lesión y aliviar los síntomas. Mejoraba poco a poco hasta que curó. El granjero, Vinzenz Priessnitz, sacó sus conclusiones. Un tiempo después comenzó a aplicarse hidroterapia tras un accidente en las costillas, y más tarde lo extendió a sus vecinos, trabajando con personas heridas, de una manera muy rudimentaria,  con paños calientes, observando como reaccionaba la piel a la temperatura, si se sonrojaba, si se ponía azulada… y dependiendo de esto empezaba sus tratamientos. Esos fueron los principios de la  hidroterapia, como ciencia, lejos de los baños y danzas que realizamos hoy en las piscinas los rehabilitadores, sumergiendo al cliente, modificando temperaturas, o hasta la altura del vaso (piscina) de trabajo…
 

Hablando de principios, recuerdo cuando hacía las prácticas de técnico superior en integración social. Tuve un adulto. S.Down, parálisis cerebral, artritis reumatoide…  muy cariñoso. Le costaba caminar, motricidad muy torpe, lenta más que torpe, era de tamaño chico.  Andaba pero nunca lo ví correr. Le desestabilizaba mucho caminar rápido, le creaba una marcha muy inestable andar deprisa, tenía un genus valgo muy acusado, por la edad supongo…

Un viernes fuimos a piscina, un grupo de chavales, el centro era de parálisis cerebral, Centro de Día de adultos. Nos metimos en el agua con ellos, y mi sorpresa fué que este usuario del que os hablé se lanzó solo al agua, comenzó a jugar, a ahogarnos, a pillarnos, pedía que lo lanzáramos por los aires para caer y volver a por más… no paró en toda la sesión de moverse a gran velocidad y crear juegos, desafíos, al menos para él y su nivel de desarrollo. Lo pasaba genial y creaba un ambiente formidable. Ahí me hizo un “click” a mi, viendo como el agua reducía su peso, la flotabilidad le ayudaba, estaba trabajando psicomotricidad, también a nivel cardio respiratorio, comunicación, a nivel sensorial, autonomía, tono, marcha, resistencia, bajaría peso con tanto ejercicio, a nivel emocional, social, interaccionaba muchísimo, se ponía el gorrito como podía si se le salía o venía a pedir que le vaciaras las gafas de agua si se le llenaban…  motivación intrínseca rato desde antes de comenzar la sesión, ya sabiendo que iba a ir a piscina, hasta el último momento. Todo esto se me pasaba por la cabeza en un segundo, me di cuenta del potencial que tenía este medio para personas con dificultades (por diferentes patologías) trabajar en el suelo o que les ofrece gran resistencia, o miedo a golpearse… como en el agua cambiaba esto. Desde entonces comencé a ir a todas las sesiones, lo solicité, para ver la evolución, a ver como trabajaban, a sacarle partido a todo esto y aprender que estaba pasando los viernes en piscina. Me involucré muchísimo en esta actividad.

Ahora como terapeuta veo lo de “La terapia ocupacional se basa en la actividad con propósito y sentido, significado, consiguiendo  así que el interesado participe activamente en su tratamiento.” Veo como convertimos en sujeto activo en inmerso en su propio proceso de rehabilitación. Cobra más sentido esta frase recordando estas experiencias.

Pregunté qué podía hacer para formarme en hidroterapia. En España lo mínimo que piden para poder trabajar legalmente con diversidad funcional en agua es el curso de monitor de natación, porque una vez que tienes el título puedes optar a talleres para aprender a trabajar en agua con personas con diversidad funcional. No es rehabilitación, pero como integrador social me ofrecía un medio increíble y un primer acercamiento al medio acuático, lo que me permitiría comenzar a adquirir más experiencias.

Mientras hacía las prácticas me saqué las pruebas para monitor de natación y realicé el curso. Al año siguiente,  llegó un equipo de la Universidad CEU Herrera, el profesor de Fisioterapia que impartía la asignatura de hidroterapia venía a hacer un estudio. Necesitaban a alguien que coordinara el trabajo de los técnicos con los voluntarios que asistían, los usuarios necesitaban apoyo así que tenían que venir varios voluntarios, y yo me encargaba de explicarles lo que había que hacer y a dirigir un poco el grupo junto con el Fisioterapeuta, a ayudar a los usuarios a realizar los ejercicios. Esa fué mi primera experiencia con la hidroterapia como ciencia, aprendí a hacer mediciones y registros, a hacer una evaluación previa, que me diera los datos que me permitieran luego evaluar la evolución de mi trabajo.
 
 

En casi todas las poblaciones de sujetos jóvenes con los que he trabajado, y muchas adultas, que han salido de una lesión grave y llevan periodo de tiempo sin poder disfrutar de su tiempo de ocio, como los grupos de ACV en los que participé, les gusta tanto el trabajo en agua como incluso en sí el espacio lúdico y de interacción entre iguales que ofrece la actividad de manera implícita, estar de charla, pasar el rato durante la actividad en sí… Recuerdo en Chile, durante mi periplo formativo por América, en un equipo hospitalario de una universidad con la que colaboré, de terapeutas ocupacionales que trabajaban hidroterapia, con ACV, íbamos una vez cada mes a “La Piojera”, la taberna más famosa del país, después de la sesión, a comer todos juntos, usuarios y técnicos, unos buenos muslos de jamón al horno. Lo pasamos genial. Pienso también en clientes con enfermedades mentales más agudas, que les imposibilita salir mucho de casa, o les restinge bastante su interacción por diferentes causas, o los que tenían grandes problemas de movilidad y sus familiares son mayores… Esos ratos son los que tienen para salir un poco de la cotidianeidad.

Volviendo al tema de la terapia, como comentaba antes, la terapia se basa en la actividad con propósito y significado, y a lo que iba es que el juego por tanto, es la actividad con propósito y significado para los niños y para muchos adultos. Sabemos que los niños aprenden a través tanto del juego como de la imitación que se da en él,  y el juego se utiliza también en las sesiones de tratamiento pediátrico. El juego en el medio acuático, entonces, se utiliza para tratar trastornos del neurodesarrollo, de coordinación, déficits de atención, niños hiperactivos y muchas otras patologías, además de ser una NUEVA ÁREA de trabajo en la integración sensorial en aquella época. Se hablaba de integración sensorial pero a nadie se le ocurría relacionarla con el agua. La piscina se puede transformar en una sala sensorial con estaciones de tratamiento diferentes, con diferentes objetivos, dependiendo de la actividad que implementemos nosotros los terapeutas, como el desarrollo de la memoria, el desarrollo de la coordinación, la retroalimentación propioceptiva/vestibular… Para esto se hace uso de accesorios diferentes dentro del agua. Tanto en niños como en adultos; en un curso propuse a los estudiantes que prepararan por grupos actividades, en las que solo con los elementos que habían en ese momento dentro del agua podían alcanzar objetivos del usuario que tenían. Un grupo utilizó solo dos, y los más comunes! el churro, o tallarín como brocha, y la tabla de corcho de croll como paleta de pintura. Iba pintando las emociones su usuario por toda la pared de la piscina como si fuera un lienzo, describiendo este los colores, los trazos, las intensidades y lo que para el reflejaban, externalizaba sus miedos, sus inquietudes, todo aquello que su enfermedad le había hecho mella internamente ahora por fin, lo externalizaba… Nos emocionamos varios al ver todo este resultado, y con todo lo que sacó se pudo comenzar a crear un tratamiento con él que le quitó más adelante un gran peso de encima.

Cada ejercicio y actividad puede incluir uno o casi todos los sentidos como visual, auditivo, táctil, etc, así como el uso de la memoria, secuenciación y otros procesos cognitivos. El agua, añade una nueva dimensión a los sentidos, dando resistencia donde se necesita y ayudar con el flujo de movimiento según sea necesario. Es una gran manera de incorporar ejercicios de fortalecimiento y promover la salud general de los niños y adultos. El agua es estimulante y excitante, y a la mayoría de las personas les encanta la diferencia de hacer sus actividades de terapia en el agua.  Las actividades se pueden adaptar a toda la población de una manera divertida y estimulante. El agua también se puede utilizar como una herramienta calmante con música relajante, una temperatura más caliente y atención a la iluminación. Una cosilla que no sabe mucha gente, es la diferencia entre un baño relajante y uno excitante del sistema nervioso central, la diferencia está si es un baño en el que el agua esté caliente, y nos cubre hasta el cuello, será relajante, todos los demás tipos de baño o ducha son excitantes.
 
 

“Una de las metas del grupo de hidroterapia es la investigación. Hoy en día podemos encontrar poca literatura relacionada con la Integración Sensorial (I.S. en adelante) y la hidroterapia, es un campo casi virgen, por explorar.”

Esas palabras, las escribí yo en allá por el 2007, ya llevaba trabajando unos 5 años en este medio colaborando con diferentes equipos, incluso había participado en una investigación como conté antes, “Efectos de un programa combinado de ejercicio físico y Halliwick sobre la hipertonía en personas adultas con lesión cerebral”. Estudio piloto. (J.Martinez Gramage, A. Sebastian.Mengod, J.J.Amer-Cuenca y J. Barcia-González)” se publicó en el 2009 aunque lo terminamos en el 2007/8 y lo presentamos en las Jornadas Nacionales de Hidroterapia, Sanlúcar de Barrameda 2008. Las ganamos. Poco después fuí a las jornadas de estudiantes de TO, en Granada, no las gané, quedé segundo, pero las siguientes jornadas, las del 2009, comenzaron con hidroterapia, y por la tarde siguieron con un taller para que todos aprendieran más sobre aquello que les comenté, así que hice mella.
 

En este congreso vi yo por primera vez un Terapeuta Ocupacional en España que trabajara en el medio acuático la rehabilitación.
Dentro y fuera del agua. Hacia también tema de vestuarios, autonomía, manejo del dinero… Este trabajaba con personas con autismo, y me explicaba como muchos de sus usuarios eran muy inflexibles, tenían que trabajar el vestido solo cuando tocaba vestirse, y el dinero cuando tocaba pagar, así que aprovechaban para hacer un trabajo transversal.
 

Más adelante, en el 2010, conociendo más profundamente la Integración Sensorial y el mundo del autismo, me crucé en el congreso mundial de terapia ocupacional en Santiago de Chile a Erna Imperatore Blanch, discípula directa de la creadora del modelo I.S., la Dr. Anna Jean Ayres, le formulé la que para mi entonces, era la gran pregunta…

¿Podemos realizar I.S. en medio acuático, combinándola pues, con la hidroterapia? Si. Lo dijo claro y lo estuvimos hablando.

En un curso de formación de AYTONA impartido por Erna Imperatore Blanch, unos años más tarde, le volví a generar la pregunta, esta vez comentándole los resultados obtenidos desde la última vez que hablamos, compartiendo ya mis experiencias.

La respuesta de Erna Imperatore fue rotunda. “Si, por supuesto. Es un campo poco explorado pero completamente viable, existe poca lieratura científica relacionada, pero por supuesto que se pueden aprovechar todos los beneficios del trabajo en agua para combinarlos con la I.S.”

Erna me animaba incluso a investigarlo, estudiar el campo, ver los resultados que nos ofrece este medio y poder publicar artículos.

A partir de ahí comencé a formarme más en IS, relacionar el medio acuático que tanto conocía con la profesión que amaba. Los resultados eran preciosos.
 

También gracias a trabajar con diferentes equipos, conocí a gente que trabajaba otras técnicas como por ejemplo el Taichi en el agua. Gracias a esta metodología, aprendimos a combinar los beneficios de ambos elementos. Estos trabajan con usuarios que sufrieron ACV. Poco tiempo después, apareció el AICHI, una técnica científica que trabaja estos beneficios.

Siempre, desde que empecé con aquella persona con S.Down, he trabajado en agua, siempre alguien se acercó a mi para pedirme que le ayudase con aglo, más adelante para tratarlo, para cualquier cosa, adultos, niños, con discapacidad, lesiones quirurgicas… aunque al fina casi siempre acaba el proceso de rehabilitación y dejo de trabajar con estos clientes.
 
 

Lo siguiente fué aparecer profesionales que demandaban aprender sobre mi trabajo con IS en agua, aparecían estudiantes buscando bibliografía relacionada y que les contara mi experiencia, sobre todo para trabajos de fin de carrera o master, o algún profesional buscando formarse.
 

Poco después dada la demanda de diferentes profesionales me sugirieron lanzar formación explicando los casos, exponiendo mis videos… Y me llegó el mail para realizar mis primeros 3 cursos en el extranjero. Una experiencia increíble. Creé la escuela de Hidroterapia Valencia. De ahí la escuela ya comenzó a rodar, fue cobrando vida ella sola, esculpió cuerpo con los cursos, formación, pedían conocer mi trabajo o formar en hidroterapia desde mi método, los videos y la publicidad de los cursos atraían la atención de más gente. Llamaban y pedían cursos, después empresas pedían formación para sus trabajadores… de neuvo volvieron a salir cursos en el extrajero, en varios países, poco a poco, y llegó el día en que el trabajo llama solo a la puerta de vez en cuando, pidiendo eso, compartir experiencia, conocimientos, casos, personas que vinieron al principio para ser tratados, pidiendo que se les echara un cable desde la rehabilitación en agua… incluso los mismos profesionales que venían a formarse repetían o pedían más formación. Y en este punto estoy ahora, siempre formándome, y añadiendo lo que aprendo al campo de la hidroterapia.

 

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